Usted está aquí

El encanto de las piezas originales

01/12/2017

Nada más entramos en la nueva exposición temporal del Museo Casa de la Ciencia, “SOS: la ciencia de prevenir”, nos encontramos con un objeto bastante curioso; se trata de un neumático de avión que está literalmente destrozado: le falta un trozo importante de la goma y el rin está completamente desgastado y roto. Cuando leemos la información disponible en la tarima que sostiene la malograda pieza, descubrimos que se trata de una de las llantas delanteras de la aeronave DC-6 de la compañía francesa UTA, que en la madrugada del 2 de octubre de 1964 se estrelló en el tajo conocido como “El Goterón” en Sierra Nevada (Granada), en la ruta de Palma de Mallorca a Port Etienne.

Lo realmente curioso es que esta rueda permaneció durante 51 años “abandonada” a un kilómetro del lugar donde ocurrió el trágico accidente que se cobró la vida de más de 70 personas, hasta que en el año 2015 fue “rescatada” como elemento museográfico por los creadores de esta muestra. La rueda no se encuentra en la exposición con ningún tipo de intención “morbosa”, sino como ilustración de una realidad, y es que lamentablemente los grandes accidentes aeronáuticos de la historia han sido la base que han utilizado los especialistas para investigar las formas de mejorar la seguridad en este tipo de transportes. El estudio de estos terribles accidentes también sirve para realizar importantes estadísticas que revelan en qué porcentaje estos hechos son causados por errores del piloto, fallo mecánico, inclemencias climatológicas, otros errores humanos, o incluso sabotajes. Sin duda alguna, tomar un avión hoy es mucho más seguro que hace 30 ó 40 años, gracias a la ciencia.

La mayoría de nuestras exposiciones, por no decir todas, tienen unos fines didácticos muy claros que en la mayor parte de los casos se comunican a través de dispositivos, paneles y otros elementos museográficos de data más reciente. Por eso cuando contamos con una pieza con un valor histórico añadido nos gusta deleitarnos en la novedad y pensar en que ese objeto, a pesar de su carácter inanimado, ha sido testigo del paso del tiempo. Si pudieran hablar… ¡tendrían tantas cosas que contarnos! Por lo pronto, ya que no es posible escucharlos, al menos sintamos el vértigo de imaginar el recorrido de su material vida.

 

Añadir nuevo comentario

6 + 10 =
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.