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Los Museos con más de 40.000 años de historia

06/06/2022

El ser humano cuenta con múltiples cualidades que lo hacen ser diferente a los animales, una inteligencia, capacidad de razonamiento y capacidades creativas que, con el paso de los siglos, se ha convertido en objeto de estudio de generaciones posteriores. Son esas cualidades las que lo han llevado a hacer arte desde tiempos inmemoriales, hechos como la construcción de las pirámides siguen maravillando al mundo actual. 

Sin embargo, el mérito es aún mayor cuando estas obras se han llevado a cabo con herramientas rudimentarias y sin un 1% de las facilidades con las que contamos actualmente gracias a invenciones y maquinarias. Una de las manifestaciones que siguen impactando a la sociedad actual son las pinturas rupestres, representaciones artísticas en las paredes, haciendo que las rocas o cavernas en las que el Homo-Sapiens plasmaba sus dibujos, se hayan convertido en auténticos museos que narran y visibilizan la historia del ser humano. 

Estas cuevas se pueden visitar debido a su buen estado de conservación a pesar de la gran antigüedad que les precede. La pintura rupestre más antigua del mundo se encuentra en la cueva de Leang Tedongnge, al sur de la isla de Célebes, Indonesia, según indica National Geographic. Cuenta con 45.500 millones de años de historia, con un total de 73 figuras entre las que destaca un jabalí verrugoso, una especie autóctona de la zona. Su descubrimiento por parte de los arqueólogos ha sido reciente ya que tan solo era conocida por un grupo habitante de esa zona, además, su accesibilidad era compleja debido a su ubicación, una zona que queda inundada en periodo de lluvias intensas. Un grupo de arqueólogos de la Universidad de Griffith (Australia) y el centro de investigación arqueológica indonesia ARKENAS fueron los responsables de estudiarla por primera vez. Antes de este descubrimiento, la cueva rupestre más antigua conocida se encontraba en la misma isla, Célebes, con una antigüedad de 43.900 años, según datos extraídos de National Geographic. 

Los famosos colores rojizos que adornan estas pinturas se conseguían mediante la mezcla de carbón vegetal y tierras de colores, aglutinados con grasa de animales o incluso agua o aceites, según indica el libro L'art parietal Paleolithique en France: Derniers decouvertes de J. Clottes. Algunas veces solían aprovechar protuberancias de las rocas para utilizarlas como volumen en sus dibujos.

En España, una de las cuevas más relevantes en cuanto a esta práctica se encuentra en Altamira, situada en Cantabria. Es el primer lugar del mundo en el que se descubrió la existencia de las pinturas rupestres del Paleolítico superior, según indica el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira. La capacidad humana para crear es infinita, gracias a la ciencia podemos ser capaces de conocer todas las características que rodean este comportamiento humano que nos hace plantearnos cuáles fueron nuestros orígenes y cómo ha sido este proceso evolutivo que llega hasta nuestros días. 

Por Sara Adán. 

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