Montserrat Vilà, detective de plantas Tiene los pies en el suelo pero su sueño imposible es inventar la máquina del tiempo. Cree en las personas, aunque piensa que la ciencia puede resolver problemas prácticos del mundo, pero no las mezquindades humanas. Es una científica brillante y, sin embargo, sería también feliz trabajando en una floristería. Montserrat Vilà es una investigadora catalana, nacida en Figueres (Girona), de 46 años, y que tras quince de trabajo entre Barcelona y Berkeley (California, EEUU) aterrizó en Sevilla, en 2006, para formar parte del grupo de científicos de la Estación Biológica de Doñana (EBD), instituto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Allí dedica su trabajo a la biología y ecología de las especies exóticas, y en particular, al estudio de aquellas que se vuelven invasoras. Porque no todas las exóticas son invasoras, aclara: “las invasoras son aquellas que han sido introducidas de forma accidental o deliberadamente por el hombre, muchas veces con buenas intenciones, pero que se expanden rápidamente”.
En concreto, estudia la flora. El diccionario de su día a día se repite la hierba de la pampa, la uña de gato, el vinagrillo, el ailanto, la chumbera… todas ellas plantas no autóctonas pero ampliamente extendidas en nuestro medio natural. Montse piensa que el fenómeno de la globalización también se ha dado en la flora y la fauna del Planeta. “Cada vez será más difícil encontrar ecosistemas con especies propias”, opina la investigadora. Algo, no exento de importantes riesgos. Así, apunta que una de sus investigaciones recientes, junto a su equipo internacional de más de 50 investigadores, ha sido la de realizar un análisis de los impactos ecológicos y económicos de las especies invasoras en Europa. “Nuestra investigación posee un claro paralelismo con el estudio de las epidemias. En medicina se previenen y curan infecciones. Para esto hace falta conocer las vías de contagio, qué sectores de la población son más vulnerables, cuáles son los síntomas de la enfermedad, qué medicinas hay disponibles, etc. En nuestro caso, investigamos las vías de entrada de las especies invasoras, identificamos los ecosistemas más vulnerables a ser invadidos, determinamos los aspectos de la biodiversidad más alterados con la invasión y cómo remediarlo. Además, el paralelismo es aún más cercano si tenemos en cuenta que algunas especies invasoras, como por ejemplo el mosquito tigre pueden causar impactos en la salud pública al ser vectores de enfermedades infeccionas”.
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