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Los aviones y su contaminación en la atmósfera

20/07/2022

¿A quién no le gusta viajar? ¿Quién no disfruta de ese momento en el que cogemos nuestras maletas y salimos de casa en busca de vivir nuevas experiencias y descubrir nuevos lugares? El verano es una de las épocas del año en el que más nos desplazamos debido a las temperaturas cálidas y al desarrollo de la mayoría de períodos vacacionales. Con la llegada de la pandemia, el porcentaje de turismo disminuyó debido a las restricciones sanitarias y a las diversas cuarentenas y posterior miedo general, que hizo que en mayo de 2021,, España recibiera  1,4 millones de turistas en comparación con los 7 millones de mayo de este año, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Este movimiento turístico conlleva necesariamente un desplazamiento que, en muchos casos, suele realizarse mediante el avión, debido a las largas distancias. A pesar de no encontrarnos aún en las cifras prepandémicas (275,2 millones de pasajeros en 2019 y 119,96 millones en 2021, según el portal de estadísticas Stalista), se está recuperando poco a poco la naturalidad en los aeropuertos. Pero, ¿alguna vez has pensado en lo contaminante que puede llegar a ser un avión?

Según la Comisión Europea, la aviación produce el 13,9% de las emisiones del transporte, constituyéndose como la segunda fuente de contaminación en el ámbito del transporte, después de los coches. Además, como consecuencia del aumento del turismo desde la década de los 90, también se ha visto “multiplicado más del doble” las emisiones de gases de efecto invernadero que proviene de la aviación, tal y como indica la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA). Las estadísticas que maneja la Agencia Europea de Seguridad Aérea (AESA) pronostican un aumento del 42% para el año 2040. Cuando un avión está en funcionamiento, expulsa gases como el dióxido de carbono, el ozono y el metano, entre otros. Estos gases, además de ser perjudiciales para la atmósfera, lo son para nosotros, ya que, el ozono, por ejemplo, tiene un impacto muy notable en nuestra salud y órganos y el metano, por su parte, es el responsable del 30 por ciento del calentamiento global, según informa el programa para el Medio Ambiente de la ONU. Además, un informe de Climate Justice defiende que hay que tener en cuenta que estos gases se depositan en altas capas de la atmósfera, por lo que su impacto es mayor. Un estudio de The Guardian reconoce que tan solo un pasajero que realiza un viaje de ida y vuelta de Londres a Nueva York produce 986 kilos de CO2 o incluso un vuelo de Londres a Roma produce una huella de contaminación individual de 234 kilos de CO2.

Este mismo informe propone una serie de soluciones que podrían y deberían llevarse a cabo para reducir este impacto negativo de la aviación. Entre ellas, destacan eliminar la clase business, mejorar los sistemas de salida para reducir el tiempo que emplean en rodear el aeropuerto, utilizar materiales menos contaminantes, aumentar el número de vuelos directos…

Por Sara Adán

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