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El cloro no solo es cosa de piscinas

14/06/2023

Cuando llega el verano, el cloro pasa a estar en boca de todos/as. Sabemos que es una sustancia muy útil para las piscinas, pero, ¿alguna vez te has llegado a plantear qué es en realidad?

El cloro es un elemento químico de la tabla periódica cuyo símbolo es Cl, con un número atómico 17 y situado en el grupo de los halógenos. En su estado puro, el cloro es un gas amarillo unas 2,5 veces más pesado que el aire. Se trata de un elemento que no solo se encuentra en nuestras piscinas, sino que es esencial en la naturaleza para el desarrollo de muchas formas de vida. 

Es imposible encontrarlo en la naturaleza en su estado puro ya que suele reaccionar con rapidez con bastantes elementos compuestos químicos, pero sí se puede encontrar formando cloruros y cloratos, especialmente como cloruro de sodio, hallándose en el agua del mar o en minas de sal, tal y como indica el libro ‘Elementos químicos y sus efectos en la naturaleza’. La toxicidad en su forma gaseosa hizo que, en algunos momentos de la historia, como en la Primera y Segunda Guerra Mundial, fuera utilizado como arma química. 

¿Dónde se encuentra el origen del cloro?

La tabla periódica se germinó en 1869 de la mano de Dmitri Mendeléiev, químico ruso que logró reunir gráficamente los 63 elementos (de los 118 actuales) que, hasta el momento, habían sido descubiertos. En esa primera tabla ya se encontraba el cloro. Sus orígenes se remontan a 1774, gracias al sueco Carl Wilhem Scheele, según indica la enciclopedia química, quien, a partir de la siguiente fórmula, obtuvo este compuesto: 

2 NaCl + 2H2SO4 + MnO2 → Na2SO4 + MnSO4 + 2 H2O + Cl2

Su nombre proviene del griego (χλωρος), que significa “amarillo verdoso”. A partir de su descubrimiento, diversos científicos estudiaron su potencial práctico: Claude Louis Berthollet pudo apreciar que, mediante su disolución en agua, podía utilizarse como blanqueador de tejidos; Leonard Alban y Mathieu Vallet estudiaron cómo, mediante su disolución en potasa en agua, conseguían reducir su toxicidad, e incluso el científico Charles Tennant obtuvo, a partir de la reacción entre el cloro y la cal sólida, el hipoclorito de calcio. Tal y como se muestra en el libro ‘El mineral de los 14.000 usos: la utilización de la sal a lo largo de la historia’.

Este elemento químico se usa en las piscinas dada su alta capacidad como desinfectante y potabilizador de aguas. Combate las bacterias, hongos y otros microorganismos, además de eliminar malos olores y evitar que el agua se enturbie. Este mismo componente desinfectante es lo que, a la vez, puede causar problemas en la salud si los niveles de cloro son elevados. Hay que prestar especial atención a los pequeños, que, debido a su dificultad para nadar, son más propensos a tragar agua de las piscinas, lo que les puede provocar problemas respiratorios. 

Seguramente alguna vez hayas vivido o conocido a alguien que, tras el contacto prolongado con las piscinas, su pelo rubio se haya tornado verde.  Esto tiene una explicación: el contacto con esta sustancia química en pelos porosos (rubios o teñidos) provoca una absorción de este producto por parte del cabello, obteniendo como consecuencia un color verdoso capilar. 

Como ves, aunque el cloro se haya normalizado en nuestras vidas veraniegas, se trata de un elemento químico de la tabla periódica y, por tanto, una nueva representación de que la ciencia está por todas partes, mucho más cerca de lo que pensamos, y en verano no iba a ser menos.

Por Sara Adán.

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