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¿Puede ser la Navidad científica?

13/12/2018

Ante esta pregunta quizás los únicos que puedan responder de forma positiva son los contables, administradores y economistas de las grandes superficies comerciales, que ven desfilar ante sus ojos cascadas de números en la columna del haber de sus estados de cuenta. Si nos queremos poner aún más escépticos, podemos recordar la reflexión del científico inglés Roger Highfield,  que en su libro La Física de la Navidad intentó explicar científicamente los componentes de la Navidad. Por ejemplo, menciona que Santa debería recorrer la cantidad de 510 millones de kilómetros en unas 32 horas para poder repartir los regalos a 2.100 millones de niños en 842 millones de hogares. Todo eso, cargado con unas 840.000 toneladas de juguetes, para cuyo desplazamiento necesitaría 5,6 millones de renos (y voladores, por supuesto).

Pero usando la jerga de la calle, no nos pongamos “corta rollo”. Independientemente de todas las “alegaciones” que desde la ciencia se puedan hacer desmontando las creencias o tradiciones que sustentan la festividad de la Navidad, y también dejando por un momento a un lado las críticas al consumismo que generan estas fechas, lo cierto es que el recogimiento del solsticio de invierno y el sentimiento de “fin de ciclo” que genera el último mes de año, se presenta como el escenario propicio para realizar actividades que nos unan más con nuestros seres queridos y creen experiencias comunes para el recuerdo.

Ese es el “espíritu navideño” que proponemos desde el Museo Casa de la Ciencia con nuestra programación especial para estas fechas, convertirnos en el marco para crear experiencias en común. Cambiamos así el punto de vista y no intentamos buscar la explicación científica a la Navidad, sino utilizar la Navidad como el momento para crear una cita con la ciencia. Un ejemplo es nuestro “Campamento Astronómico de Navidad”, especialmente pensado para las vacaciones escolares de estas fechas, que se celebrará del 26 al 28 de diciembre y del 2 al 4 de enero, y dirigido a niñas y niños de 6 a 12 años.

Se trata de una actividad especialmente interesante porque permite la conciliación familiar. En estas fechas muchos padres no cuentan con vacaciones, y el Campamento es una opción para que los peques ocupen el tiempo de ocio de sus vacaciones en una actividad  al mismo tiempo divertida y educativa. Aquí se materializa la idea mencionada de utilizar a la Navidad como “excusa perfecta” para encontrar a la ciencia. La imaginación es bienvenida, porque la creatividad no está separada del conocimiento científico. Si los más pequeños quieren imaginar que entre esos astros que observan en nuestro Planetario pasea un kilométrico trineo con millones de veloces renos, que transportan toneladas de regalos…. ¿quiénes somos nosotros para negarlo? Lo importante es que más allá de la fantasía, permanecen los astros, asociados además a la idea placentera del tiempo libre.

El conocimiento científico florece mejor en el abono de la imaginación. Y si hablamos de nuestro Campamento de Navidad, no queremos dejar atrás a las funciones especiales de Planetario con su “Cielo en Navidad”, o talleres como el de “Naves espaciales” o “La Ciencia de los Superhéroes”, todos ellos opciones que se podrán disfrutar en el Museo durante estas semanas. Cuando recorráis estos días las calles del centro de Sevilla, no olvidéis que los caminos de la ciencia y la Navidad no están tan lejos como se podría pensar, y que aquí tenemos espacio para recibiros a todos y agua y comida suficiente para los 5,6 millones de renos. La Navidad no es científica, pero tampoco es un asunto que nos preocupe demasiado.

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